¿La ansiedad te paraliza? 5 pasos para ayudarte a superarla

¿La ansiedad te paraliza? 5 pasos para ayudarte a superarla

La ansiedad es una respuesta normal a situaciones de estrés

En el siglo XXI esto significa que afecta a la mayoría de la gente y de forma muy seguida.

Parece que lo oigo:

¿Cómo? ¿Que no trabajas, tienes pareja, diriges tu casa, sacas adelante a tus criaturas, estás delgada, haces yoga, senderismo, natación, lees, eres activa en las redes sociales, tienes opinión propia sobre política, religión, educación, hobbies, moda, dietas, economía global y doméstica, aspiras a la felicidad, a un mundo mejor y más solidario? ¿Y además no haces todo esto tú sola? Porque no serás de esas que tienen que pedir ayuda, ¿verdad?

Si sabes de qué hablo, entonces puede que hayas tenido/tengas ansiedad.

Aunque sea una respuesta normal al stress, cuando vives en una situación constante de exigencias inalcanzables… el stress gobierna tu vida y la ansiedad deja de ser una respuesta normal para convertirse en algo más complejo y perturbador.

A priori, todas somos capaces de hacer grandes cosas. Vale. Lo que es imposible es hacer siempre grandes cosas y además siempre bien. Y sin ayuda.

Quiero compartir contigo cinco pasos que te ayudarán a manejarte mejor con la ansiedad. Te recalco, como en otras ocasiones, que mis recomendaciones van dirigidas a mujeres que tienen ansiedad en un grado leve y/o puntual, como respuesta a una situación determinada. Para otros casos no dudes en buscar la ayuda que necesites de un profesional, aunque seguir leyendo no te hará daño tampoco va a solucionar tu problema : )

Los cinco pasos para ayudarte a superarla son los siguientes:

1. Identifícala

Sabes que tienes ansiedad porque se manifiesta en una serie de síntomas físicos y psicológicos que no son agradables. No duermes bien, te cuesta concentrarte, estás nerviosa, no te centras, tienes taquicardia o dolores de cabeza. Uf, te sientes mal.

Además no es como la gripe, que con ponerte el termómetro ya te dice que tienes fiebre. Con la ansiedad es más difícil, eres consciente de que no estás bien pero quizás no sabes a qué achacárselo o le quitas importancia pensando que si la ignoras se irá sola.

Dedícate un tiempo y reflexiona para saber desde cuándo te sientes ansiosa y a qué situaciones se asocia.

2. Acéptala

La mejor forma de empezar a luchar contra la ansiedad es aceptándola. Es una señal de peligro, tu cerebro te indica que tienes que prestar atención a algo importante. Hazle caso, te dice que es momento de analizar qué problema tienes y de empezar a dedicarle tiempo y recursos para solucionarlo.

Fíjate en que no he dicho que te centres en solucionar la ansiedad sino lo que la provoca, porque si lo haces al revés solo la estarás agravando.

Ejercicio:

Cierra los ojos y respira hondo. Nota tu ansiedad. Mientras sigues respirando relajada piensa en ella, nota los síntomas físicos que provoca en ti. Ahora dile ‘cuatro cosas’ desde la más completa aceptación: ‘sé que estás ahí, te noto, no me gusta pero no voy a luchar contra ti porque sé que me muestras que tengo un problema, quédate el tiempo que necesites, no voy a hacerte mucho caso sino a identificar qué puedo mejorar en mi vida para ser más feliz y completa’.

3. No te define

Tú eres más que la ansiedad. Aunque sea lo primero que notas al despertarte cada mañana desde hace un tiempo, a pesar de que el malestar que provoca esté presente en casi todo momento. Es un error aceptar que la ansiedad marque lo que haces y cómo lo haces.

Las ideas son muy poderosas y pueden ayudarnos a conseguir lo nunca imaginado, aunque también pueden confundirnos llevándonos por un peregrinaje de dolor y no-aceptación totalmente evitable.

Por eso es importante que tu idea sobre ti sea lo más amplia y acertada posible.

Cuando algo nos duele es fácil que nos centremos en ello, y sin darnos cuenta, un padrastro hace que nos olvidemos hasta de cómo nos llamamos. Ya has aprendido a aceptar la ansiedad, ahora ve un paso más allá y deja que se coloque en el lugar que le corresponde: en el lugar de los pensamientos importantes que no te obsesionan.

Es necesario que sepas qué provoca tu ansiedad, también lo es que no te obsesiones con ella y que no dejes que condicione tu vida más de lo imprescindible.

4. Tómate tu tiempo pero No te pares

Frente al miedo tenemos dos reacciones viscerales: ataque o huida. Pero con la ansiedad hemos visto que estas respuestas no nos valen.

No vas a atacar, al contrario, es mejor aceptarla entendiendo que va a formar parte de ti (una parte variable) durante un tiempo.

No vas a huir porque no te servirá de nada.

Mi recomendación es que sigas adelante con tu día a día de la forma más normal que puedas. Y con normal me refiero a lo que hacías antes de tener ansiedad. Vas a hacer cambios pero será de forma gradual y contando con el tiempo como tu aliado. Sin prisas.

Mientras, procura no estar ausente de tu vida. No renuncies a ella porque ahora lo estés pasando mal.

Es una situación temporal de la que puedes salir muy fortalecida, pero tienes que estar presente para cambiarla y para beneficiarte de esas modificaciones.

5. Engulle

Sí, has leído bien. Engulle y come a dos carrillos… lo bueno de la vida. Piensa en ello, ¿qué te gusta? ¿Qué te enriquece como persona? ¿Qué hace que te sientas plena y realizada? ¿Qué te inspira?

O, ¿quién hace que te sientas bien, te emociona, te inspira, te ayuda a ser tu misma, te acepta, te ama? Engúllelo también.

Date un banquete sin límite. Puede que te lo hayas negado sin motivo en el pasado, ahora es el momento de quitarte la faja mientras vas a por toda la felicidad que puedas obtener.

Y ponte a dieta estricta… de pensamientos negativos, especialmente sobre ti. Ni uno si es posible. Córtalos de raíz. Si te cuestionas hazlo de forma asertiva y positiva, nunca destructiva.

Todas sabemos que hay vivencias que deseamos y que son inalcanzables. Por ejemplo, en mi caso, te cuento algunas:

  • Me encantaría pasarme dos años viajando por el mundo (imposible económicamente, entre otras cosas porque no tengo edad ya para ir de mochilera)
  • Querría explorar los mares, pero no como hago en verano con unas gafas y unas aletas, sino en plan mamífero marino de pleno derecho (incompatible con la vida humana hoy por hoy)
  • Escribir un libro sobre mi vida y que le interese a la gente (no todos podemos ser Frank McCourt y escribir ‘Las cenizas de Ángela’)

Dejando a un lado estos maravillosos sueños también hay momentos satisfactorios que puedes vivir sin demasiado esfuerzo, incluso sin gastarte un euro. Estos son los que te recomiendo que busques y no dejes pasar ahora que tienes ansiedad. Haz lo posible para sentirte bien, amada, realizada, útil, guapa, inteligente… pon en esta lista lo que tú necesites.

Ahora aceptas tu ansiedad y sabes que no vas a dejar que defina tu vida. También, que ese malestar te avisa de que debes hacer cambios. Te has dado permiso para engullir lo bueno, lo que te hace sentir bien. Para inspirarte y apoyarte en la gente que suma, no que resta.

Vas a poder seguir adelante, superar este mal momento y aprender más sobre ti.

No te mentiré, es difícil. Y justo por eso una vez que lo superes tendrás una certeza: que no dejarás que vuelva a pasar lo que te llevó al punto de inicio y desencadenó tu ansiedad.

Si quieres compartir conmigo tu experiencia sobre este tema puedes dejar un comentario aquí o mandarme un email a eva@empresariame.com.

 

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